Pablo y Constanza Loyola


Pablo y Constanza Loyola: “Escuchar nos permite reconocer las fortalezas y las cosas que tiene para aportar cada generación y cada persona en la empresa o en la familia”
 

19° programa de 2021 de “Empresa y Familia – Modelo para armar”, conducido por Leonardo Glikin y Carlos Liascovich. En este bloque, Pablo y Constanza Loyola dan claves sobre los aportes y las interacciones de las diferentes generaciones en la empresa familiar. 

 

Carlos Liascovich: Buenos días Leonardo, nueva emisión de Empresa y Familia, modelo para armar.

Leonardo Glikin: Buenos días Carlos, un gusto tenerte en el estudio, vamos a tener una jornada interesante hoy.

CL: Muy contento de volver, después de mi aislamiento obligatorio. Muy entusiasmado, porque vamos a tener unos entrevistados con aportes excelentes.

LG: Esto lo vamos a poder ver después, escuchar en Empresayfamiliaradio.com, en Spotify, por el nombre de Carlos Liascovich o Leonardo Glikin. En Facebook o también pidiendo la grabación a [email protected].

CL: Así es. Creo que ya tenemos en línea para entrevistar a nuestros primeros entrevistados del día de hoy. ¿Nos están escuchando Pablo Loyola y Coti Loyola?

Coti Loyola: Hola, buenos días.

Pablo Loyola: Hola Carlos y Leo.

LG: Hola, buen día.

CL: Muchas gracias por sumarse al programa. Con Leonardo nos quedamos muy entusiasmados con un tema que ustedes están desarrollando, que es el tema de las generaciones dentro de las empresas de familia.

PaL: Sí, así es, el año pasado respondimos con Constanza a una convocatoria del Instituto Argentino de la Empresa Familiar. Que todos los años intenta producir una obra, a través de la colaboración de varios autores. Ellos habían propuesto conversar sobre las nuevas generaciones en la empresa de familia. Yo hace unos años que me dedico a eso, Constanza ya les contará, es psicóloga. Y se nos ocurrió que no había mejor oportunidad para escribir desde la experiencia que escribir un artículo juntos, así que nos largamos a esa aventura y bueno, acá estamos.

CL: Así es, porque, para la audiencia, Coti y Pablo son hija y padre, con lo cual, en casa de herrero, cuchillo de metal. Porque justamente es la experiencia de atravesar un diálogo intergeneracional analizando las generaciones en las empresas familiares. Tuvo la amabilidad Pablo y Coti de dejarme espiar el artículo que se va a publicar en el futuro libro. Y es un artículo realmente muy didáctico porque, para quien no conoce el tema en profundidad, como es en mi caso y el de la mayoría de la audiencia, es entrar paso a paso desde la definición de generación, hasta el tema en particular que es el vínculo, difícil pero necesario dentro de las empresas, de hijos con padres, de nietos con abuelos. Bueno, ustedes lo han venido trabajando y profundizando.

CoL: Sí, nosotros cuando empezamos a escribir el artículo no solo se nos mezclaban la relación familiar y la generación distinta, sino también las disciplinas distintas, porque yo soy psicóloga y mi papá contador, entonces fue un desafío desde ahí. El primer acuerdo que hicimos fue ponernos en sintonía, para eso empezamos a investigar las distintas definiciones de generación, por eso empieza el artículo desde ahí. Porque hay muchas formas de mirarlo, como todo en la vida, tiene diferentes maneras de ser definido. Y en eso nos parecía interesante la mirada desde esa complejidad, entonces, no solo pensar la generación como un período histórico o un rol social y cultural. Por ejemplo, las generaciones Z, X, Millenials, serían estas configuraciones sociales, esta forma de definirlo desde el rol social a las distintas generaciones, con ciertas características en particular. Y nos parecía a nosotros que la empresa familiar no alcanza con definirla desde ahí, sino en el rol de la generación en la familia. Esto sería padre, hijo, abuelo, nieto. Lo que planteamos en este artículo es que en la empresa familiar se conjugan, aparecen, estas dos dimensiones de las generaciones. Por un lado, el rol social, jóvenes, adultos, adultos mayores y por el otro el rol familiar específicamente, padre, hijo, madre.

CL: Es llamativo, significativo, que ustedes en el artículo y en una larga exposición que hicieron respecto al artículo, ustedes ni siquiera mencionan esta tan difundida y a veces trillada caracterización de los tradicionales, de los baby boomers, que nacieron del 45 al 64, los X, que nacieron de del 65 al 80. Directamente ustedes la soslayan, porque no les da la riqueza que ustedes necesitan para trabajarlo, ¿no?

PaL: Digamos que intentamos hacer un paso un poquito más allá. Estas categorías que vos bien mencionabas han sido muy útiles para en algún momento identificar ciertos comportamientos generacionales. Pero después es cierto que puede haber baby boomers tan Z, como un Z puede ser baby boomer. O sea, no es exclusivo cómo naciste que ya quedás configurado así. Entonces, nos parecía que quedaba corta la definición para la tremenda complejidad que tienen las empresas familiares. Incluso, te voy a decir otra cuestión que abordamos también con Constanza: nos pareció importante definir generación, porque no es solamente padres, hijos, nietos. Fijate que con la nueva realidad de las familias, de las parejas hoy en día, se ven muchas reconfiguraciones familiares, personas que en algún momento se separan y siguen el vínculo con ese hijo del primer matrimonio. Pero después quizás hacen una pareja nueva, tienen otro hijo más y la diferencia de edad es muy grande. Supongamos que esos dos hijos empiezan a trabajar en la empresa familiar, aun a nivel hermanos ya hay diferencia generacional. Es decir, es muy muy complejo como para basarse solamente en una categoría. De ahí que, como bien decía Constanza, lo más rico de toda esta historia de las empresas familiares es una mirada interdisciplinaria.

CL: Ustedes insisten mucho con un verbo, que es el verbo escuchar, que sirve como articulador, digamos.

CoL: Sí, escuchar en el sentido de reconocer y registrar, y el escuchar tiene que ver también con el poder hablar. Entonces, nosotros lo usamos mucho, porque nos parece que en esta complejidad de los vínculos, de las generaciones, de los roles familiares, es importante que cada uno pueda no basarse en suposiciones, sino poder hablar y enunciar lo que piensa, las ideas que tiene, sobre la empresa y la familia. En eso es importante que el otro pueda escuchar activamente. Sin el prejuicio de “ah, porque sos joven opinás esto, porque sos viejo opinás esto otro”. Sino, por el contrario, poder realmente comunicarse efectivamente, escuchando, hablando, trabajando, poniendo sobre la mesa todas estas cosas implícitas que se piensa de la otra generación, para ver si son tan ciertas, o si no lo son. Porque escuchar nos permite esto, reconocer las fortalezas y las cosas que tiene para aportar cada generación o cada persona en cuanto al rol en la empresa o en la familia.

LG: Que sería una forma de no etiquetar y a partir de eso tener una escucha activa, en lugar de sepultar el pensamiento del otro, simplemente porque es diferente o porque pertenece a un determinado rango etario.

PaL: Claro, mirá, hay un solo ejercicio, que se los propongo a ustedes o a la audiencia, hagan el intento. Cuando están en una conversación, en intercambio de opiniones y escuchen a otro, traten de no pensar en nada mientras el otro habla. No pensar la respuesta, apenas el otro me deje voy a responder esto. Uno va maquinando en su cabeza todas las contras o los peros que le ve a ese pensamiento. Ese solo ejercicio, que como bien decía Leo, se conoce como escucha activa, es importantísimo y es bastante complejo, al principio. Porque después es como todas las cosas, cuando uno las ejercita se hace mucho más simple. Y tiene un grado extra de complejidad, que se los cuento como una confidencia. No es lo mismo conversar con ustedes dos por ejemplo, Carlos y Leo, que conversar con una hija, sobre ciertas temáticas. Porque, nos guste o no, yo la sigo viendo chiquita, aunque ya sea una licenciada en psicología, con vida propia y demás. Pero en mi imaginario sigue siendo mi nena.

CL: Mirá vos qué casualidad, yo a mis hijas también las sigo viendo chiquitas.

(Risas)

LG: ¿Y cómo te sentiste Coti trabajando con tu papá en este artículo?

CoL: Un desafío escribir, porque ya habíamos trabajado juntos antes y en acción es más fácil, porque nos ponemos de acuerdo en algo concreto. Pero sentarnos a escribir nos llevó horas de discusión, que estuvieron buenas. Porque fueron discusiones como padre e hija, como psicóloga y contador, como joven y más grande. Y discutíamos cosas talos como si escribíamos en el Drive o en un documento de Word, como símbolo de edades también, de las herramientas que cada uno usa. Estuvo bueno, porque nos encontramos desde otro lugar. Explicitando estas forma de mirar la vida que cada uno tiene, desde la complejidad personal, ponerla sobre la mesa y abriéndola a discusión también, no aferrándonos a nuestras propias ideas sino, en cambio, yo pienso esto, vos pensás esto, construyamos desde acá algo distinto, un punto medio. Fue un desafío pero estuvo muy bueno, súper enriquecedor.

CL: Me quedo pensando que el planteo, los dos ejes de nuestro programa son éxito empresario y armonía y felicidad familiar. De alguna manera, las dos formaciones de ustedes apuntan a que la empresa se gestione bien, en el caso de Pablo; pero que a su vez las relaciones se preserven y sigan siendo armónicas y sanas, en el caso tuyo, Coti. Es una mirada que en al artículo se recoge bastante, este diálogo entre ambas dimensiones.

PaL: Vos sabés qué importante es esto que estás diciendo Carlos, en el sentido de zapatero a tu zapato, como dice el refrán. Sino también el ir aprendiendo uno de la disciplina del otro. Porque vos, si bien podés estar viendo los números, estás con el padre y la hija viendo los números. Y Constanza a veces, si tiene que hablar con la familia, está hablando cosas de rentabilidad en la reunión. Entonces, necesariamente, ambos tenemos que tener un conocimiento, no tan experto como para ser un psicólogo en mi caso, pero sí para formarme, para poder darme cuenta de ciertos indicadores que podrían estar marcando un camino al que tengo que prestar atención, por ejemplo.

CL: Claro. Voy a hacer un repaso de algunos libros que me parece que pueden ser interesantes para la audiencia. Dos de ellos, de los que Pablo Loyola es autor: “Vientos de Cambio”, que lo editó Ciudad Nueva. El otro es coautor de “La Mujer en la Empresa Familiar” de la editorial Ad Hoc. Pero además quiero invocar acá una cita que hacen en el artículo, sobre otro libro, de una autora que se llama Perla Zelmanovich, porque ella ahí hace mención a diferentes herramientas para intervenir en los eventuales conflictos o potenciales conflictos entre generaciones en una empresa de familia. Y sería interesante si ustedes pueden comentar estas funciones que pueden intervenir ahí.

PaL: Sí, mirá, en el libro de Perla que se llama “Entre Generaciones”, entre otras cosas, ella cita algunas ideas, para justamente empezar a trabajar juntos. Nos pareció bueno que el artículo terminara con herramientas concretas, que cualquier persona pudiera ensayar y probar. Una de esas herramientas habla de que el adulto sea una presencia que enmarca y orienta. Es decir, el adulto tiene que tomar ciertos riesgos y después correrse, hacerse a un lado, quedar tras bambalinas, para dejar al joven que pruebe, que se anime. También tiene que tener una dosis de apertura, de dejar ir un poquito más allá de lo establecido. Esto que decía Constanza, de ciertas herramientas que quizás, en este caso del ejemplo, para mí no eran tan convencionales, pero al dejarla hacer y al probarla me di cuenta que era muy útil y mucho mejor para algunas particularidades. O el uso de los tiempos. Ahora está muy difundido esto del home office pero, en pre-pandemia, no era tan habitual trabajar desde la casa. Y cuántos de los empresarios que ustedes conocen, si uno les decía “papá, me quedo a trabajar en casa”, automáticamente pensaba este vago no quiere laburar. O encontrar, que es otro aspecto importante, figuras que operen como mediadores. En este caso vos tenés al lado tuyo un gran ejemplo que es Leonardo como consultor de empresas familiares. Cuántas veces has tenido que acompañar estos procesos y tu objetividad como consultor ayuda muchísimo. Porque la mayoría de las veces pareciera que el que lo dice desde afuera tiene más autoridad. Esto muchas veces ayuda a destrabar ciertas situaciones que pueden ser problemáticas.

LG: Tal es así que a veces, para graficarle a un padre que tiene una enorme frustración porque su palabra no llega a su hijo, lo que le suelo decir es que su palabra está envenenada. Y ahí entiende que no es un problema de si está en lo correcto o se está equivocando, sino simplemente que lo mismo que él dice, dicho por otra persona, puede ser escuchado por el hijo de una manera diferente. Y a veces la función del consultor es decir eso mismo, pero desde un lugar diferente. Entonces, quizás ese mismo concepto es aceptado cuando es dicho por el consultor y quizás no en forma directa por el padre. Y eso mismo lo podríamos decir al revés, cuando los hijos quieren comunicar algo a los padres.

PaL: Exacto. Ahí entramos a jugar en lo que son los condicionamientos culturales y comunicativos de los estilos de cada familia. Se vuelve todo un tema aparte, a tratar, en lo que hace al acompañamiento de empresas familiares. Hay otra cosa que dice Perla Zelmanovich, como consejo: tratar de armar proyectos nuevos. Y esos proyectos nuevos dejarlos en manos de las nuevas generaciones. Sobre todo, no solo para que, entre comillas, lo hagan propio, sino porque muchas veces el proyecto nuevo no va a contar con el condicionante del tipo “tenés que hacerlo así, porque así siempre lo hicimos y nos fue bien”. Justamente, como es nuevo, darle un poco más de libertad. Termino esta serie de recomendaciones, ya no con una de Perla, sino con otro colega nuestro, que se llama Santiago Antognolli, que a mí me gusta mucho. Él siempre dice tres frases, en cuanto a la relación de las diferentes generaciones, al entrar a la empresa. Dice: primero, es “enseñar a hacer”; después es “hacer hacer” y, por último, “dejar hacer”. Creo que en estas  frases se encierra una gran sabiduría, en cuanto a cómo tendrían que ser las relaciones entre las generaciones en la empresa.

CL: Realmente es interesante. El tema es, supongo, como desafío, no confundir los roles en la empresa, desde lo emocional y desde las necesidades del patrimonio, digamos. Es decir, como la frase, todo en su medida y armoniosamente, ¿no? Para que tampoco se altere el equilibrio económico, dentro de la organización.

PaL: Sí. Me imagino que ya han estado hablando en alguna otra oportunidad, de cómo la empresa familiar es la simultaneidad de tres ámbitos que es la familia, la empresa y la propiedad. Y cuán importante es, como vos decís, tratar de no mezclar esos ámbitos, aunque después, en la práctica, se hace muy difícil. Muchas veces somos las mismas personas las que nos sentamos el domingo a comer un asado con la familia en casa y el lunes estamos trabajando esos mismos, nada más que en otro ámbito. Se hace difícil muchas veces esta separación, pero es todo aprendizaje, Carlos. Y paciencia. Todos son procesos, nos vamos a equivocar miles de veces. Somos seres humanos que, por más que tengamos las mejores de las intenciones, no siempre nos salen las cosas como nosotros las quisimos. Lo importante es saber pedirse disculpas, cuando se presenta un determinado hecho, que ha generado discordia y decís bueno, empecemos de vuelta, a mí me interesa, primero, la armonía; después, ganemos plata, ¿no?

CL: Sí. Me hacés acordar a la historia esa, del padre que se enoja con el hijo, que es el gerente comercial de la empresa. Se había mandado una macana, lo cita a su oficina y lo despide de la empresa. A la noche, llega a la casa, levanta el teléfono y dice: hijo, me enteré de que te despidieron. Son esos momentos que vos decís cómo podés diferenciar una cosa de la otra.

PaL: Sí, quizás en la literatura es más fácil que en la realidad. Pero lo grafica muy bien, cuál sería la actitud a tener.

LG: Yo el otro día contaba una historia, que parece increíble. Me piden especialmente que vaya a una reunión a 500 kilómetros de Buenos Aires. El que me convoca, el contador de la empresa, me dice “mirá, tenés que estar, porque se están matando”. Fui a la reunión, fue una reunión durísima, que duró dos horas. Era el padre con los tres hijos. Los hijos se mataban entre ellos, fue algo realmente muy difícil. Termina la reunión y uno de los hermanos le propone a los otros dos, “¿vamos a jugar al golf?, sí, dale, vamos”. Se fueron los tres y me dejaron a mí con el padre, comiendo solo.

CL: Claro. De esas hay 500 mil, claro. Bueno, la verdad que muy instructivo. El libro lo está editando Alicia Stivelberg, ¿verdad?

PaL: Está Alicia, junto con otras personas más, que están dando una mano. Dentro de la colección del Instituto Argentino de la Empresa Familiar. En teoría, tenemos prometido que muy en breve, te diría que en mayo ya, va a estar disponible.

CL: Bueno, Coti, Pablo, excelente la entrevista.

LG: Sí, pedimos públicamente al aire que nos manden una foto de  los dos, juntos, si es posible. Así ya los tenemos publicados en nuestro sitio, empresayfamiliaradio.com.

PaL: Dale, en seguida te mandamos. Siempre es un placer por compartir y aprender de la experiencia de los demás.

CoL: Sí, un gusto compartir, muchas gracias por la invitación.

LG: Que estén muy bien

CL: Estuvimos conversando con Pablo y Coti Loyola, que han escrito un artículo muy interesante sobre las generaciones en la empresa familiar.

(Música)