“Por efecto del cambio climático, si alguien busca poner un negocio en CABA, yo le aconsejo no radicarlo en Barracas o en la Boca”

En esta segunda parte, el periodista especializado en ciencia y ambiente, Daniel Arias, nos deja consejos y escenarios a largo plazo para la Capital y la costa bonaerense, con la mirada puesta en el cambio climático y sus consecuencias.

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CL: Bien Leonardo, lo que recién escuchábamos, ese tema tan suave y tan sugestivo lleva como nombre “Calentamiento a tres”. Hace 15 años la palabra calentamiento remitía, justamente, a lo que transmite la tapa de este disco, hecho por el músico Daniel Díaz, que son bailarinas pre-calentando en la sala de ensayo para ir a bailar. Ahora, por supuesto, calentamiento casi siempre está referido a calentamiento global.

LG: Mucho menos inocente.

CL: Mucho menos inocente y mucho menos agradable.

LG: La pregunta es qué tiene que ver el calentamiento global con las pymes. Por eso hemos convocado hoy a un gran amigo mío, entrañable. Compañero del Colegio Nacional Buenos Aires, que se ha destacado mucho en el periodismo científico, es un líder en el periodismo científico, Premio Konex y, actualmente, uno de los editores de AgendAR Web, un sitio que recomendamos a todos nuestros oyentes, porque realmente está lleno de información cotidiana, acerca de temas que tienen que ver con esta cuestión del calentamiento global, con la ecología, con cuestiones de la energía nuclear y que realmente recomendamos. Por eso vamos a tener esta entrevista con Daniel Arias. Dani, buenos días, bienvenido.

Daniel Arias: ¿Qué tal? ¿Cómo andan?

CL: Buenos días Daniel, muchas gracias por aceptar la entrevista. La verdad no sé por dónde empezar, porque en la charla previa, que tuvimos para armar este diálogo, fue tan rica y diversa, con tantas puntas, que quedé medio knock out. Entonces, revelo lo que conversamos. Dijimos, en la intervención de hoy vamos a tratar el tema de las pymes y del cambio climático, desde la lupa de lo que no conviene hacer. ¿Qué quiere decir lo que no hacer? Bueno, cuáles son los riesgos que acechan en nuestro país más urgentemente y que vemos poco, pero que pueden implicar para las pymes tomar una buena o mala decisión y decidir, justamente, una buena o mala inversión.

DA: Mirá, vamos a casos concretos. Porque el cambio climático, obviamente, se manifiesta de distintos modos según la geografía. Y la geografía de este país… es un país de 2,8 millones de km², es el 9º de la tierra en superficie. Y por ser un país tan largo, tan extendido de norte a sur, es un país mucho más largo que ancho, recorre muchas zonas climáticas. Entonces, el cambio climático se expresa de modos muy distintos, según qué lugar consideres de la geografía. Pero empecemos por casa, vamos a Buenos Aires. ¿Cómo está afectando el cambio climático a la ciudad de Buenos Aires, a la mancha urbana?

CL: Al AMBA digamos, que la pandemia ha popularizado como nombre

DA: Sí. Antes era algo de geógrafos y de economistas, ahora todo el mundo te habla del AMBA como si fuera una costumbre vieja. El AMBA está muy intervenido por el cambio climático, sobre todo porque llueve más, la superficie del terreno se impermeabilizó con nueva construcción. Se construyó mucho donde no debía construirse, que es en los lechos de arroyos y sobre todo en los cauces de inundación de los arroyos. Muchos se entubaron, para tratar de olvidar el problema, pero es un hecho: hasta 1970, la lluvia promedio anual en el AMBA era de más o menos 900 milímetros al año, o un poco más. Ahora anda más bien en los 1200, con mucha variabilidad de acuerdo a los años. Esa variabilidad es el primer dato nuevo. Antes había años secos y años húmedos, pero ahora los secos son más secos, los húmedos son más húmedos. Y el patrón de lluvias cambió totalmente. En lugar de repartirse en lluvias gentiles de 5 milímetros, de 110 o 120 días por año, ahora las lluvias caen apretadas en 80 días, ¡pero llueve en esos días!

CL: Llueve mucho más.

DA: Claro. Y la superficie está más impermeabilizada. Y esto combinalo con otro factor del cambio climático: no solamente cambiaron las lluvias, sino que también cambiaron los vientos. En 1970 teníamos un promedio de dos sudestadas y medio por año, generalmente, en invierno. La sudestada es el fenómeno meteorológico más extremo que tenemos acá. Es nuestro equivalente pobretón de los huracanes. Pero, obviamente, no llegan a ese nivel de violencia de los huracanes. Pero se están poniendo más bravas las sudestadas y, sobre todo, más frecuentes. Pasamos de dos y media por año a 10 por año.

CL: Se cuadruplicó la cantidad de sudestadas, increíble.

DA: Exacto. Y también la severidad de la misma. En 2005 tuvimos un fenómeno nuevo, que es un vaticinio de tiempos por venir, el Huracán de Santa Catarina. Que reventó la provincia, el estado de Santa Catarina y a la costa brasileña, de ahí para el sur. Dejó 20 muertes en Uruguay, porque generalmente las tormentas no causan muertos. Y acá, en la provincia de Buenos Aires y en el AMBA, donde nos agarró la cola del huracán, teníamos vientos de rachas que llegaron por momentos a 140 kilómetros por hora, lluvia muy intensa, enorme cantidad de casas que perdieron los techos, autos hechos pelota por el granizo.  Fue el huracán de Santa Catarina, primer huracán en tiempos históricos registrado en el Atlántico Sur.

CL: Y, a todo esto Daniel, ¿qué le dirías a un empresario pyme para que tome una decisión de inversión? ¿Qué es lo que no tendría que hacer?

DA: Primero, evitar los lugares bajos. Si busco en Capital Federal y tengo que decidir dónde pongo mi negocio, por más que los alquileres sean atractivos, evito como la peste la Cuenca de inundación del Riachuelo. Cuando digo esto hablo de barrios como Barracas o La Boca. Y ojo, Barracas está de moda desde el punto de vista inmobiliario, es un lugar donde conseguís casas viejas, hechas entre 1890 y 1920, en terrenos hermosos de 400 metros o 500 metros, con calles arboladas o adoquines. Nada más lindo que vivir ahí pero… eso se inunda, y se inunda cada vez más. Pese a que tenés veredas sobre-elevadas, porque siempre fue inundable, son terrenos de relleno. Es el cauce de inundación del Riachuelo, que normalmente tiene un caudal de 6 m³ por segundo, muy lento. Pero cuando sopla la sudestada el Riachuelo empieza a fluir en contracorriente, es decir, entra agua por la boca del Riachuelo y llega hasta Puente La Noria y más arriba.

CL: Con lo cual, ahí, no invertir, no desarrollar negocios en esa zona.

DA: Te diría que no, salvo que se te ocurra algún modelo de negocio que sea absolutamente resistente al agua.

LG: Venta de botes, por ejemplo.

DA: Pero tenés otros cauces de inundación, tapados en la ciudad, ocultos bajo la edificación, pero ahí están. La cuenca del Maldonado, las cuencas del White, en Belgrano.

CL: Y, para extender un poco más la mirada geográfica… Vos antes me comentabas un fenómeno muy preocupante, para poner muchas alertas, en la costa de la provincia de Buenos Aires.

DA: Sí, las playas desaparecen.

CL: Las playas desaparecen. Es un título para una tapa de un diario de mañana domingo.

DA: No desaparecen todas al mismo tiempo, ni en la misma medida. Pero digamos, las playas más explotadas por los porteños, las más cercanas a Buenos Aires, que están entre los 350 kilómetros de distancia y los 500 kilómetros de distancia.

CL: Es decir, el Partido de la Costa, hasta Necochea, una cosa así.

DA: Sí. Están en problemas. El mar está subiendo. Cuando Leo y yo íbamos a la secundaria, la suba del nivel marítimo era más o menos de 1,7 milímetros por año. Cuando ambos llegamos a la edad del primer divorcio ya estaba en 2,4 milímetros por año. Y ahora, que somos viejitos, anda en tres milímetros y más por año, unos 3,2 mm

CL: Es decir, por año, el mar avanza ahora más de 3 milímetros en la costa.

DA: Sí. Sacate el acumulado de la década, te da una cifra interesante. Sobre todo cuando pensás que, según la inclinación de la playa, por cada centímetro que suba el mar, vas a estar perdiendo de 10 a 100 metros de playa.

CL: Y los espigones que han construido no suman digamos, no salvan eso.

DA: No. Los espigones no solamente no sirven, sino que lo que te dejan es un desastre, por lo menos acá, en la costa bonaerense, Miramar es un ejemplo. Es un desastre peor que la pérdida de la playa. Es una playa discontinua, formada por una ringla de pocket beaches, de playas de bolsillo, que hay que mantener a draga, es decir, dragando arena del mar, para tirarla en la playa y te queda una playa triangular, de gran inclinación, sobre el borde sur del espigón. En el borde norte, a la misma altura, lo que tenés es una hondonada de una profundidad de 2 metros o 3 metros. Lo interesante es que la playa está tan atravesada de espigones, que son gigantes, que no podés caminar, no podés hacer una caminata por la playa. Bueno, si tenés buenas piernas y 20 años, podés hacer parkour e ir saltando sobre los bloques de piedra. Pero para una caminata pacífica de tres kilómetros, a lo largo de la vieja playa miramarense, ahí estás complicado.

CL: Con lo cual, si un empresario pyme o un emprendedor quiere invertir, vos dirías que no apueste a que todas esas playas, desde Necochea hasta San Clemente, van a desarrollarse como tales, sino que van a cambiar su lógica de vida veraniega, digamos. Van a abandonar la playa e ir hacia el interior de esas ciudades.

DA: Eso en parte está vedado legalmente, por lo menos en el Municipio de la Costa. Porque, desde que lo crearon los militares, en una de las medidas más descabelladas que tomaron, le sacaron a los partidos del interior su frente turístico y crearon el Municipio de la Costa, sin el ingreso de impuestos generado por la actividad agropecuaria del interior.

CL: Armaron partidos angostitos y todos pegados a la costa.

DA: Armaron un partido único, angostito, pegado a la costa, totalmente dependiente del turismo y de nada más. Pero si dependés del turismo, ¿qué hacés? Y, empezás a construir a lo salvaje. Construís a lo salvaje, ¿pero qué pasa? Te quedás sin playa, por varias causas. Primero, porque la arena con que se construyeron esas ciudades verticales está robada de la playa, bajo plena tolerancia de los intendentes y para el beneficio de las constructoras.

CL: Es decir, no solamente avanza el mar, sino que la arena que había la están usando para construir.

DA: Sí, ojo. Es arena que está sometida a una erosión marina nueva. Que antes era arena que recibía dos sudestadas y media por año. Ahora es arena que recibe 10 sudestadas por año y la sudestada es la fuerza más erosiva de la playa que hay. Es peor que los intendentes. (Risas) Vos sumás intendentes y sudestada, hermano, cambian el paisaje.

CL: Te quería hacer una salvedad, porque a diferencia de Necochea hacia el norte, vos decías que Monte Hermoso y lo que son las playas del sur de la provincia, no van a tener este problema.

DA: No es que no van a tener este problema, sino que lo van a tener más tarde. Yo creo que ahí hay una oportunidad de negocios interesante. Van a gozar, durante un tiempo, de un changüí, en el que los viejos usuarios de las playas cercanas a Buenos Aires se van a tener que ir más al sur.

CL: Cuando hablamos de tiempos, ¿cuándo va a ocurrir este desplazamiento total de estas playas y va a mantenerse el de Monte Hermoso?

DA: Mirá, si vos ves el boom de las playas que han decidido mantener la línea de médanos más cercanas, sin irte tan lejos como Monte Hermoso; te diría Mar de las Pampas, Mar Azul y, en menor medida, Cariló. Mar de las Pampas, que decidió que los médanos no se tocan, son el reservorio de arena de la playa, equivalente de tu caja de seguridad, respecto a lo que es tu cuenta corriente y tu caja de ahorro. Los fondos importantes están en la caja de seguridad, bueno, los médanos son eso. Los intendentes que han barrido la línea de médanos para hacer avenidas costaneras, se pegaron un tiro en el pie, desde el punto de vista del mantenimiento de la playa. Particularmente en Mar de las Pampas, los médanos son intocables. Así que si viene un tipo con ganas de construir un edificio de cinco pisos sobre un médano, lo disuaden gentilmente, no se puede. Y, por lo tanto, esa playa va a durar más. Y esos tipos ahora están haciendo buenos negocios. Porque toda la gente que antes iba por esa combinación de bosque, ciudad más bien tranquila y bucólica y playas anchísimas, que tenía Pinamar en los 70 y los 80, ahora te tenés que ir a Mar de las Pampas, un poco más al sur a buscarlo.

CL: En cuanto a tiempos, ¿cómo ves esto y qué horizonte le das a esta costa en peligro y, en cambio a Monte Hermoso y compañía?

DA: Mirá, el mar es el mismo, está subiendo también en Monte Hermoso. Lo que hay es mucha más arena, lo que hay es médanos intactos, lo que hay es, por ahora, una resistencia comunitaria a la gran construcción en altura. Cuando vos ponés construcción en altura, estás interfiriendo en uno de los factores constructores de la playa, que es la llegada de viento, con arena, desde el interior a la playa. Es muy curioso ver como las playas bonaerenses, donde tenés una gran mancha de edificios costeros, la playa desaparece, pero desaparece al norte de los edificios costeros, no desaparece en el frente. Porque el viento predominante del sur y, digamos, los edificios atajan la arena, no llega a la playa y esta empieza a perder una de las fuerzas que tienden a conformarlas. Yo te diría, oportunidades de negocios, las estás viendo en este momento en las playas más conservacionistas, que están relativamente cerca de Capital Federal.

CL: Mar Azul, Mar de las Pampas.

DA: Sí. Especialmente en Mar de las Pampas, Mar Azul en menor medida. Cariló en mucho menor medida, porque están destruyendo los médanos en Cariló; es un desastre ver lo que está sucediendo ahí. Sobre todo es lastimoso ver lo que tenían y lo que les está quedando de playa.

CL: Es inquietante y al mismo tiempo nos obliga a abrir los ojos sobre lo que está pasando. Y vos también tenés una definición muy tajante de cómo impedir el acentuamiento del cambio climático, respecto de que tienen que ser políticas globales, ¿no? Más allá de que alguna pyme o algún grupo de pymes tengan una buena voluntad, es poco lo que pueden hacer.

DA: Si no tenés algunos poderes municipales y provinciales a tu favor, es muy difícil conservar el capital de las playas bonaerenses. Porque en este momento la naturaleza ya está atacándolas con todo. Y te estoy hablando de una naturaleza desnaturalizada, es la naturaleza exacerbada por el cambio climático. El cambio climático es una obra antrópica, el mar está subiendo porque hemos inundado y seguimos inundando la atmósfera del planeta con dióxido de carbono y gases invernaderos. Ahora, si sobre eso vos además agravás los efectos locales…y, sobre llovido, mojado. Yo no te digo que todas las playas bonaerenses van a desaparecer. A largo plazo, sí, sin dudas. Pero por largo plazo podemos estar hablando de un siglo o más. El horizonte en que se planifican los negocios en la Argentina, rara vez es a más de 30 años. Así que estamos hablando de tres generaciones. Si vas a hacer algún negocio en alguna ciudad playera, buscate la ciudad playera más resistente que haya, desde el punto de vista de que vas a necesitar el asesoramiento de un geomorfólogo de costas. Que te diga no, acá la playa va a aguantar, por lo menos 50 años, va a aguantar, no vas a tener problemas. Esos tipos existen, los intendentes normalmente no tratan con esos tipos y se equivocan. Por eso hacen negocios que van a terminar pagando ellos o sus hijos. El más evidente y peor de esos negocios, es el robo de arena para construcción. Ojo, cuando hablamos del robo de arena en la provincia de Buenos Aires no estamos hablando de un fenómeno municipal, ni provincial, ni siquiera nacional. El robo de arena es una realidad mundial. Hay Estados que roban arena, falta arena de construcción en el planeta. Es difícil de creer. Es como decir che, se acabó el agua o se acabó el aire. ¿Se acabó la arena, algo tan banal? Bueno, sí. La arena que sirve para la construcción es un tipo de arena que tiene una estructura particular, que la ves al microscopio y está llena de aristas. Esas aristas hacen que cada grano se trabe con otro grano y le dan estructura al cemento. Cuando vos tenés arena de estructura muy redondeada, como la arena de los desiertos, esa no sirve demasiado para construcción. Increíblemente, un estado como Arabia Saudita, que está lleno de arena, es uno de los grandes importadores de arena en el mundo, por derecha y sobre todo por izquierda. Hay mafias de la arena. Hay contrabando de arena. El mundo es muy distinto de como creemos que es. Y el Estado posiblemente con más arena en el mundo, es el que más roba arena, pero de otros Estados.

CL: Clarísimo. Bueno Daniel, me voy a dormir mucho más intranquilo que cuando empezamos la charla. Pero, así y todo, hay que abrir los ojos. Porque estás contando aspectos nuevos para muchos de nosotros. ¿Dónde se puede profundizar? ¿Dónde pueden leer tus artículos y publicaciones?

DA: En AgendAR, que sale todos los días, www.agendarweb.com.ar

CL: Y ahí pueden ir siguiendo tus publicaciones sobre cambio climático.

DA: Sí. Publicamos muchos artículos de otros, seleccionamos bastante lo que publicamos y publicamos también producción propia. Y muchas veces a los artículos de otros les añadimos un poco de producción propia. A veces subrayando un poco lo que dice el original, otras veces dando una opinión alternativa, otras, negándolo. Es interesante.

LG: Yo recuerdo un presidente argentino que una vez dijo: me encanta dar buenas noticias. Estoy seguro de que no eras vos. (Risas)

DA: Bueno, ojo, buenas noticias…el cambio climático está lleno de oportunidades también.

CL: Me dejás un pie para presentar una nueva exposición tuya, más adelante, sobre qué hacer frente al cambio climático, en vez de qué no hacer. Daniel, muchas gracias, nos volveremos a comunicar.

DA: Saludos, chau.

LG: Gracias.

CL: Estuvimos hablando con Daniel Arias, quien es columnista en agendarweb.com.ar Leonardo, hemos llegado al fin del programa, nuevamente.

LG: Exacto. Los que quieran volver a escucharlo, pueden hacerlo en www.empresayfamiliaradio.com. Pueden mandarnos un mail a [email protected] o un WhatsApp al +5491166667519. Pueden buscarnos en Facebook, en Instagram. Y en Spotify, por el nombre de Carlos Liascovich o Leonardo Glikin.

CL: Así es. Y los jueves pueden escuchar la columna de Leonardo Glikin en Radio Perfil, a partir de las 3 de la tarde.

LG: Nos podemos ver y escuchar el próximo sábado a las 10 de la mañana por Radio Perfil.

CL: Hasta el sábado. Gracias.