En nuestro sistema legal aquellos cónyuges, hijos y padres de una persona son en principio herederos forzosos. Esto significa que, respecto de una parte del patrimonio, forzosamente van a tener que recibir lo que les corresponde.

Leonardo Glikin utiliza como ejemplo a un heredante sin hijos, padres ni cónyuges para brindar herramientas sobre la sucesión y el testamento.